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¿Por qué los coches de los políticos son azules? La importancia de los colores


Por qué se llaman los carros de los políticos carro azul? La respuesta debe buscarse en el significado simbólico y los efectos psicológicos de los colores: la mente humana asocia con el azul una sensación de paz, seguridad, serenidad, moderación. Es el color de la tradición, conservador, serio, concienzudo, representa vínculo, fidelidad y fe. En tonos de azul, como era de esperar, también están los coches de la policía y los carabinieri, así como sus uniformes (el carabinieri de verano era marrón, luego cambió a azul). En algunos países, el azul es el color convencional de las cartas de despido: contienen malas noticias, pero con una apariencia tranquilizadora.

Uno se pregunta por qué carro de politicos no son el rojo (color de la pasión) ni el amarillo (peligro) ni el verde (color también asociado al dinero), pero la discusión nos desviaría del tema. El caso es que los colores influyen en la psique y el comportamiento de los seres vivos que los perciben, y desencadenan reacciones que son en parte subjetivas (un mismo color puede agradar a una persona y otra no) pero siempre similares porque dependen de símbolos inconscientes. Para darte cuenta de esto, solo mira a tu alrededor: las flores usan colores para atraer o repeler insectos, pon un caballo en un establo rojo y lo verás inquieto (sin mencionar a los toros), estás en el mismo rojo y sentirás que tu corazón late más. Rápidamente, pinte las paredes de una oficina de gris y verá que el clima empresarial empeora.

Por tanto, los colores en los ambientes de vida son importantes más allá del aspecto puramente estético (esto sí subjetivo). La primera gran distinción es entre Colores cálidos es Colores fríos. Los colores cálidos son activos, positivos, cercanos, el rojo y el naranja pertenecen a este grupo (además de todas las gamas intermedias de rosa y naranja). Se les llama salientes porque parecen salir de la superficie. Los colores fríos (celeste, azul, índigo y violeta) son pasivos, tranquilos, distantes: se les llama reentrantes porque parecen hundirse en la superficie. El verde no es ni caliente ni frío, aunque pertenece más a la segunda categoría porque recuerda el agua y la sensación de humedad.

Rojo. Es el primer color y el más caliente del espectro. Junto con el azul es el color preferido en general. Estimulante, vigoroso, resucita de la melancolía y la pereza, es el color del eros, del verano, símbolo de virilidad y energía. Pero también furor, guerra, barbarie, vulgaridad y crueldad. En resumen, un color fuerte, no apto para personas nerviosas, ansiosas o con exceso de trabajo.

Naranja. Menos violento que el rojo, se adapta más a grandes superficies. Alegre, brillante, estimula las emociones y da la capacidad de expresarlas con libertad. Es el color de la búsqueda espiritual. También es un símbolo de la tentación, el individualismo, el amor a la libertad y a la vida.

Amarillo. Es el color que los niños perciben primero. No es excitante pero sí muy estimulante para la vista y los nervios, favorece la concentración. Es apta para oficinas, pero ojo: en tonos plenos es gloria, alegría, verano, juventud, riqueza, en oscuros o ácidos se convierte en cobardía, celos, traición, inquietud y delirio, pobreza, egoísmo y vanidad.

Verde. Es un color que no cansa, pero que ni siquiera favorece la digestión: conviene evitarlo en ambientes donde te detengas mucho tiempo después de comer. No debe compararse con el negro: el resultado provoca tensión. El verde oliva se oscurece, el verde en tonos más claros es fresco, húmedo, representa equilibrio y armonía, solidez, perseverancia y autoridad. Puede representar materialismo, pero también esperanza y paz.

Azul. Místico, femenino y poderoso: activo desde el punto de vista espiritual y pasivo desde el material. Ya lo hemos hablado: serenidad, seguridad, moderación, dedicación, profundidad de sentimientos: frena la presión arterial y la respiración. El azul relaja y, por lo tanto, es adecuado para dormitorios.

Blanco. Destaca los volúmenes destacando las formas, pero también los errores y banalidades constructivas. En exceso es monótono y frío, se puede utilizar en grandes superficies porque combina bien con otros colores, pero los ambientes demasiado blancos son desestabilizadores y crean inseguridad psicológica. Puede representar higiene, razón, pensamiento científico, en algunas culturas es el color del duelo y la muerte.

Negro. No se recomienda para ningún uso en paredes o techos, en grandes superficies es deprimente. En pequeñas cantidades refuerza los colores vecinos y crea contraste. También es misterio y elegancia, en los aspectos más negativos es muerte, oscuridad y miseria.

Gris. Neutro, monótono, tranquilo, conservador. Es seriedad, precisión, tranquilidad, metódica, pero también cansancio, incertidumbre, dispersión y obligación. En tonos claros puede ser un buen fondo para las paredes, pero debe combinarse con otros colores.

Marrón. Estrecha las habitaciones y entristece, no se recomienda para paredes y techos. Los beiges se ensucian fácilmente y tienden a volverse amarillos, adquiriendo tonalidades descuidadas. Deprimente cuando se usa solo, se vuelve cálido, tropical e intenso cuando se combina con otros colores.


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